Bruselas le marca la cancha a Milei: o respeta el Acuerdo de París o peligra el pacto con la UE

Desde la Comisión Europea observan con atención la desregulación impulsada por Casa Rosada. Preocupan la ley de Glaciares, el etiquetado frontal y las declaraciones contra el Acuerdo de París, considerado pilar del tratado



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A un mes de la entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el foco de las conversaciones comenzó a desplazarse de los aspectos económicos hacia el terreno político. Mientras ambos bloques avanzan con los primeros pasos de implementación, en Bruselas observan con atención algunas iniciativas impulsadas por el gobierno de Javier Milei que podrían generar tensiones en una relación que todavía atraviesa una etapa de consolidación.

 

En medio de la disputa global entre las grandes potencias, la UE prioriza la cautela política y busca asegurar su influencia en la región mediante un acuerdo integral que condiciona sus exigencias de política exterior.

 

Las reformas bajo la lupa  

En distintos despachos europeos siguen de cerca la agenda de desregulación promovida por Casa Rosada y el impacto que determinadas reformas podrían tener sobre compromisos internacionales que forman parte del entramado jurídico del acuerdo.

 

Entre los temas que comenzaron a aparecer en las conversaciones figuran la modificación de la ley de Glaciares y la intención del oficialismo de avanzar con la derogación del etiquetado frontal de alimentos. Aunque ninguna de esas normas forma parte del texto central del tratado, ambas están asociadas a materias especialmente sensibles para la Unión Europea, como la protección ambiental y los estándares de información al consumidor.

 

Fuentes al tanto de las discusiones reconocieron que cualquier iniciativa deberá ser analizada a la luz de los compromisos asumidos por la Argentina. "Habrá que analizar qué buscan con esas normas y ver si existe compatibilidad con el marco legal internacional", señalaron.

 

El Acuerdo de París, eje de la tensión

Sin embargo, la principal inquietud europea excede esos debates específicos. En Bruselas admiten que uno de los temas que más discusiones internas generó fueron las reiteradas declaraciones de Milei contra las políticas vinculadas al cambio climático.

 

La cuestión adquiere relevancia porque la adhesión al Acuerdo de París constituye uno de los pilares sobre los que se edificó el entendimiento entre ambos bloques. La incorporación de compromisos ambientales fue una de las condiciones que permitió destrabar negociaciones que durante años estuvieron atravesadas por cuestionamientos de distintos gobiernos europeos.

 

En el seno de la Comisión Europea reconocieron que los cuestionamientos públicos del Presidente a la agenda climática internacional e incluso sus amenazas de retirar a la Argentina del Acuerdo de París derivaron en múltiples conversaciones internas. Varios países trasladaron su preocupación por la posibilidad de que se apartara de uno de los compromisos considerados esenciales dentro de la arquitectura política del tratado.

 

No obstante, las mismas fuentes aclararon que, hasta el momento, la Argentina continúa formando parte del acuerdo ambiental y que esa situación es la que prevalece a la hora de evaluar el cumplimiento de las obligaciones asumidas, separando entre las declaraciones políticas y la vigencia efectiva de los compromisos jurídicos internacionales.



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