Expectativas claras para este nuevo febrero después de un enero de transición y cautela

El mes de enero llega a su fin dejando un balance económico marcado por la continuidad del proceso de ordenamiento macroeconómico a nivel nacional y por una dinámica provincial que se sostuvo gracias a la inversión pública, el consumo estacional y el movimiento propio del verano. El cierre del primer mes del año permite trazar una radiografía inicial de la economía y, al mismo tiempo, comenzar a proyectar los desafíos y oportunidades que traerá febrero.



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En el plano nacional, enero estuvo atravesado por una relativa estabilidad cambiaria y una inflación que mostró señales de desaceleración respecto de los registros del año anterior, aunque todavía en niveles que condicionan el poder adquisitivo y las decisiones de consumo. El Gobierno nacional mantuvo su estrategia de disciplina fiscal, con un seguimiento estricto del gasto y una política monetaria orientada a sostener el equilibrio de las principales variables. Este escenario aportó previsibilidad, pero también obligó a empresas y familias a continuar ajustando presupuestos y expectativas.

En Santiago del Estero, el balance de enero es moderadamente positivo. Como lo marcamos la semana pasada, la obra pública volvió a posicionarse como uno de los principales motores de la actividad económica, con impacto directo en el empleo y en la cadena de proveedores locales. A ello se sumó el movimiento generado por el turismo interno, los eventos culturales, deportivos y recreativos, y el habitual incremento del consumo en sectores como gastronomía, hotelería, comercio y transporte durante la temporada estival.

El comercio minorista cerró el mes con un desempeño dispar: mientras algunos rubros vinculados al ocio y al consumo estacional mostraron buenos niveles de actividad, otros sectores evidenciaron un consumo más selectivo, reflejo de una sociedad que prioriza gastos y administra con mayor cuidado sus recursos. En este contexto, el pago de salarios y la continuidad de programas provinciales siguieron siendo un factor clave para sostener la circulación de dinero en la economía local.

De cara al mes de febrero, las perspectivas económicas se presentan con un tono de cautela, pero sin señales de ruptura. Se espera una desaceleración natural de la actividad vinculada al fin de la temporada de verano, aunque la continuidad de obras públicas y proyectos de infraestructura permitiría amortiguar ese impacto. En el ámbito nacional, febrero estará marcado por la atención puesta en la evolución de la inflación, el comportamiento del tipo de cambio y las definiciones de política económica que puedan influir en el clima de inversión y consumo.

Para Santiago del Estero, el desafío del próximo mes será sostener el nivel de actividad más allá del componente estacional, fortaleciendo el rol de la inversión pública, el desarrollo productivo y la articulación con el sector privado. En ese marco, febrero aparece como un mes de transición, en el que se consolidan tendencias del inicio del año y se empiezan a delinear las condiciones económicas que marcarán el ritmo del primer trimestre de 2026.

En síntesis, el cierre de enero deja una economía en movimiento, con señales de estabilidad y prudencia y la confirmación de que Santiago, a nivel deportivo, sigue estando a primer nivel con la confirmación de la llegada de Los Pumas a mitad de año, mientras que febrero se perfila como un período clave para confirmar si el sendero de orden y previsibilidad logra traducirse en mayor dinamismo y confianza para el conjunto de la economía argentina y, en particular, para la realidad santiagueña.



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